El día había sido terrible. Los estudiantes se han evadido, los pocos que llegan no tienen al día sus tareas, no saben que hacer.
-Profesora, ¿puede explicarme?
Oigo el timbre. Cambio de hora. Otra aula, pero la misma actitud: Yo solo sé que no quiero hacer nada. El tiempo tortura en los tiempos sin tiempo. El celular, la tablet son la extensión de su vida. Como sombras aparecen sin querer trascender, débiles como hojas.
Acabada la jornada de clase. La profesora va casa con desilusión. Come, descansa y deja de pensar.
Pasan unas horas. Ella va a su clase de inglés. Ahora, ella es la alumna. Está preocupada. Llega a clase. Hoy hay nuevo profesor. Él pregunta la clase que prefieren un profesor gruñón o uno amical. Lo segundo respondemos. La sesión fue divertida y todos nos fuimos con una sonrisa.
Para ti que te gustan las historias, quieres compartir la experiencia de ingresar a un mundo mágico donde puedes ser también el protagonista, entonces puedes contar conmigo.
Memorias de una gallina
martes, 9 de diciembre de 2014
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-Aléjate pronto fue lo último que le oí decir. Al abandonar la cafetería, al poco tiempo sentí una explosión. Caí al suelo violentame...
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