.Julián viste su pantalòn gris y una infaltable guayabera crema. A sus cincuenta y cinco años sigue esperando como siempre, con un libro en las manos sentado en una banca del parque, viendo revolotear a las palomas. Esta inquieto, cierra los ojos, deja el libro. Luego toma aliento y se pone de pie decidido a todo.
En la pensión hace rato que lo esperana cenar y él no llega. la dueña está nerviosa y comenta con otro vecino: ¿no le habrà pasado algo?
Cerca de medianoche, unas sombras se ve en la entrada de la quinta, es Julián; sostiene en los brazos a una criatura y otro un poco mayor, se agarra a su pantalón. Su rostro es iluminado por un farol. Se le ve sonreír. Después de mucho tiempo se reunía con sus amores, aunque eso significaba haber cometido una locura.
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