Una tarde como cualquiera, "Petiso", que así le decían a un niño que vivía en la calle, retornaba al lugar donde vivía junto a los demás chicos. Ya llegado al lugar se pusieron a jugar, cantar y comer con lo que había ganado en todo el día.
Al día siguiente, los muchachos se pusieron a hacer lo que siempre hacían: trabajar o ayudar en algo para que pudieran comer.
Ese día Petiso se fue solo a otro sitio.
Y sus amigos quedaron preocupados por él, pero pensaron"volverá como siempre".
Mientras tanto a Petiso le iba bien, ya que había ayudado a un panadero quien le dio de comer y le regaló ropa.
Llegó el atardecer, Petiso se tenía que ir, el panadero le preguntó si tenía familia, él respondió mintiendo que sí.
Al salir de la panadería, Petiso le pidió al panadero que le regalé pan y este aceptó.
En el trayecto empezó a llover y Petiso no sabía en donde refugiarse hasta que vio una caja de luz a pocos metros, corrió y se metió allí.
La lluvia era tan fuerte y ya había anochecido Petiso decidió quedarse y pasar la noche, pero ya a la media noche, se escucharon gritos y un silencio total.
A la mañana siguiente, un señor que arreglaba las cajas de luz, lo encontró, llamó a la policía y ambulancia, pero era demasiado tarde.
Dos semanas después, sus amigos se enteraron de su muerte.
Cuando estos chicos crecieron decidieron crear un albergue para niños de la calle y le pusieron el nombre de Petiso.
(Cuento creado por el estudiante Araujo después de leer una noticia que le impactó sobre el personaje de su historia).
Para ti que te gustan las historias, quieres compartir la experiencia de ingresar a un mundo mágico donde puedes ser también el protagonista, entonces puedes contar conmigo.
Memorias de una gallina
viernes, 17 de julio de 2020
jueves, 4 de junio de 2020
Nadie me quiere creer
He escuchado sus pasos y sus gritos, pero nadie me cree. Sólo sé que ya no puedo dormir en las noches.
Todo empezó cuando estaba medio dormida y escuché que la vecina se mató. Lo que me da rabia es cuando escuche al señor que vive al lado de nuestra casa decir que ella va a sufrir por haberse matado y se va directo al infierno. Es injusto.
Desde ese momento ya no soy la misma de antes. He dejado de reír y sufro de insomnio. El amanecer era sinónimo de cansancio, ojos adormecidos y mucho sueño. Mi mamá me regañaba porque no dejaba de pestañear y caer dormida en pleno desayuno. Imagínense si hubiese sido época de cole, sería una tortura estar despierta. Sé que no era tan alegre ni divertida como otros niños, pero tenía muchos sueños en mi mente.
Quisiera no quedarme sola en mi habitación, pero soy enfermiza. Me duele la cabeza y mis ojos me arden de tanto llorar en la noche, porque de día disimulo para que no piense que estoy nuevamente mal.
Escuchó un débil quejido, que me hizo temblar de pies a cabeza, me cubrí con la colcha y si no grite es porque no quería asustar a mamá. Como no tenía de otra, me puse a matar el tiempo y escribí una canción:
Tu llanto me pone triste
estoy contigo
también tengo miedo
no importa si nadie me quiere creer
la vida es un juego de risas y llanto
¿Por qué no me creen?
Esa mocosa quiere llamar tu atención le dijo Nuria, la amiga de mamá. Por eso no la quiero ni ver ni en pintura. Siempre viene a chismosear y a contarle su vida a mamá.
Hoy he despertado bañada en sudor y digo cosas raras. Si me vieran parezco un zombie.
Mi mamá de verdad esta muy asustada. Llora inconsolable. Y es que no sé cuantos días estoy con fiebre. Hasta papá ha venido a verme y yo solo balbuceaba tonterías. Pobre papá ha dejado de trabajar en la oficina que tanto le gusta por mí.Ni eso hacía cuando eramos una familia.
Todo es extraño mamá, ¿qué te pasa? ¿por qué ya nada es igual?
Ayer mi casa ha sido invadida por mucha gente, parecen hormigas. Oigo llantos y dolor. Es una pesadilla y no puedo despertar. Ya ni los lamentos de la vecina me molestan.
viernes, 8 de mayo de 2020
Carta de Mou
Querida Mery: Soy el mounstro con el que jugabas de niña y del que siempre salías airosa. Te acuerdas que te aferrabas al muro para evitar caer en mis garras y que tu imaginación era tan desbordante que nuestras luchas eran interminables, pero tenías tanta energía que no te cansabas de trepar, correr y ser feliz.
Admiraba esa vitalidad que me hacía empequeñecer ante ti, me gustaba tu perseverancia para combatir el aburrimiento.
¡Qué divertida eras!
Han pasado muchos años y te veo muy cansada y triste, por eso te quiero recordar que cuando te sentías mal, recurrías a una pasión que hoy has olvidado por completo: dibujar tus muñecas recortables. Cuando no había dinero para comprarlas, tú solucionabas el problema dibujando y creando historias, viviendo, soñando e imaginando.
¿Cómo es posible que me hayas olvidado? Eres una ingrata. Nuestras grandes aventuras no pueden quedar en el pasado y no es tu culpa porque yo también me resigné y me duele.
Por eso no quiero despedirme sin decirte que te extraño amiga de la imaginación y te aconsejo que no te rindas, persigue tus sueños; crea, imagina, siente y vive como cuando eras niña.
Con afecto,
Mou
Admiraba esa vitalidad que me hacía empequeñecer ante ti, me gustaba tu perseverancia para combatir el aburrimiento.
¡Qué divertida eras!
Han pasado muchos años y te veo muy cansada y triste, por eso te quiero recordar que cuando te sentías mal, recurrías a una pasión que hoy has olvidado por completo: dibujar tus muñecas recortables. Cuando no había dinero para comprarlas, tú solucionabas el problema dibujando y creando historias, viviendo, soñando e imaginando.
¿Cómo es posible que me hayas olvidado? Eres una ingrata. Nuestras grandes aventuras no pueden quedar en el pasado y no es tu culpa porque yo también me resigné y me duele.
Por eso no quiero despedirme sin decirte que te extraño amiga de la imaginación y te aconsejo que no te rindas, persigue tus sueños; crea, imagina, siente y vive como cuando eras niña.
Con afecto,
Mou
domingo, 12 de abril de 2020
Historia colectiva
Cierto día de verano, un cazador y su perro iban tras su presa, un tierno y blanco conejito que al verse en peligro se escondió detrás de un gran árbol.
Allí estaba un ratoncito comiendo una semillita junto a una tortuga, Al escuchar un disparo, el conejo se tiró al río, el ratón se escondió bajo las hojas y la tortuga junto a unas piedras.
Al llegar a la orilla, el conejito se asustó al ver a un sapo que lo miraba fijamente y cuando estaba apunto de desmayarse, miró al cielo, vio una estrella que iluminó el camino a casa y sintió esperanza.*
(Historia colectiva realizada en el taller de teatro de Jorge Flores J. por Antón, Fernando, Magema, María, Vicky, Roxana y Romelia).
*Se dio algunos cambios y ajustes al final de la historia (María Fajardo).
Allí estaba un ratoncito comiendo una semillita junto a una tortuga, Al escuchar un disparo, el conejo se tiró al río, el ratón se escondió bajo las hojas y la tortuga junto a unas piedras.
Al llegar a la orilla, el conejito se asustó al ver a un sapo que lo miraba fijamente y cuando estaba apunto de desmayarse, miró al cielo, vio una estrella que iluminó el camino a casa y sintió esperanza.*
(Historia colectiva realizada en el taller de teatro de Jorge Flores J. por Antón, Fernando, Magema, María, Vicky, Roxana y Romelia).
*Se dio algunos cambios y ajustes al final de la historia (María Fajardo).
lunes, 30 de marzo de 2020
Gapiente
Había una vez un gato que vivía con su dueño en una ciudad, aunque mayormente viajaban por todo el mundo.
Un día cuando estaban por el bosque, se encontraron con una extraña serpiente; el gato por defender a su dueño se peleó con el reptil. Mientras el dueño gritaba; de pronto, apareció un mago que usaba magia negra al ver pelear a los animales, les lanzó un hechizo. Entonces sucedió algo sorprendente: el gato y la serpiente eran uno solo. Por la mente del dueño se le cruzó un nombre: Gapiente.
Por un momento se le ocurrió reclamar al mago para que los separará; pero, luego, el mago dijo: "Los animales no deben odiarse, sino amarse.
Finalmente, el mago al ver a los animales tranquilos y arrepentidos los separó.
(Historia escrita por Antonella y corregida para su publicación)
Un día cuando estaban por el bosque, se encontraron con una extraña serpiente; el gato por defender a su dueño se peleó con el reptil. Mientras el dueño gritaba; de pronto, apareció un mago que usaba magia negra al ver pelear a los animales, les lanzó un hechizo. Entonces sucedió algo sorprendente: el gato y la serpiente eran uno solo. Por la mente del dueño se le cruzó un nombre: Gapiente.
Por un momento se le ocurrió reclamar al mago para que los separará; pero, luego, el mago dijo: "Los animales no deben odiarse, sino amarse.
Finalmente, el mago al ver a los animales tranquilos y arrepentidos los separó.
(Historia escrita por Antonella y corregida para su publicación)
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-Aléjate pronto fue lo último que le oí decir. Al abandonar la cafetería, al poco tiempo sentí una explosión. Caí al suelo violentame...